Como te lo he dicho, por muchos años, tu haz sido la figura más importante de Morena en Los Cabos.
También te he platicado que cuando era joven universitario, fui simpatizante de Andrés Manuel López Obrador.
Como a miles o millones de jóvenes en el país, que como jóvenes, éramos “revolucionarios”, allá por el 2004-2005, nos hablaba en nuestro idioma un político entonces diferente, frontal, en un México de que a pesar de la alternancia del PRI al PAN, seguía siendo profundamente corrupto.
Con los años, también te he platicado, que al definirme al periodismo, por profesionalismo, tuve que asumir una imparcialidad política, pero siempre dando voz a quien en ese momento fuera oposición.
Entonces surgiste tu.
Un chavito de zapatos sucios y gastados que asumía el movimiento transformador de Andrés Manuel en Los Cabos.
Presumo que andabas en tus 20´s cuando encabezaste en el municipio la representación nacional por la defensa del petróleo y contra la Reforma Energética del priista Peña Nieto, así como los primeros esbozos de la conformación de Morena en Los Cabos.
Como jefe de información, te abrí la puerta y las páginas del entonces diario más influyente del municipio, Tribuna de Los Cabos.
En todos los temas de transcendencia en el municipio, Daniel Torres llevaba la voz de Morena. En las mismas páginas y con la misma atención e importancia que políticos como Panchito García (+) del PAN, Jesús Flores del PRI o Adrián Chávez del PRD.
Te he confesado que mis compañeros reporteros me odiaban por que los mandaba a tus convocatorias donde asistían una decena de personas; mañosamente a los fotógrafos les pedía que hicieran tomas cerradas para que no se viera lo “flaco” de la convocatoria.
Alguna vez por aquellos años cruzamos palabra, me vi reflejado en ti.
Como periodista yo ya no podía participar de un movimiento político con el que me identificaba, pero si podía darle voz a través de ti.
Conformado Morena tuvimos dos desacuerdos:
El primero por que en la primera elección de Morena, salieron con lo de las “tómbolas” para las regidurías y yo te insistía que el espacio era para ti, te lo habías ganado.
Defendiste el movimiento y el método; no lo compartí, pero te ganaste mi respeto. El primer político congruente que anteponía sus ideales a sus intereses personales.
El segundo desencuentro fue cuando le abriste la puerta a Morena a Víctor Castro, te dije que no representaba el movimiento, había sido alcalde de La Paz y diputado federal por el PRD que en aquellos años en Baja California Sur era sinónimo de corrupción.
Cada quien siguió su camino.
Seguiste trabajando por tu movimiento y llegó el 2018.
Para ese entonces yo ya me había desencantado de Andrés Manuel y el movimiento por que veía que la “mafia del poder” que tanto se criticó ahora eran parte de su equipo.
A su triunfo fuiste nombrado delegado de los programas federales. Te felicité, me dio enorme gusto, te lo expresé.
Presumí que desde ese espacio crecerías más políticamente, junto con otros morenistas, en su mayoría jóvenes, llevarían a los cabildos, al congreso del Estado y al Congreso de la Unión, los preceptos de “no robar, no mentir y no traicionar al pueblo”.
Como servidor público, no tengo hasta el momento, un solo reporte de que hayas sido corrupto.
Políticamente te estancaste.
Por ser fiel a Víctor Castro, tu y tu gente y morenistas valiosos fueron relegados en 2018, 2021 y 2024 de toda candidatura; en su lugar Morena se llenó de ex priistas, ex perredistas y hasta ex panistas, los mismos de siempre.
Como líder moral del morenismo cabeño, permitiste que Víctor Castro, entregara Los Cabos al Grupo Los Cabos.
Aún así, cuand haz asumido ese rol de líder moral y te haz pronunciado, yo lo he escrito, como cuando te pronunciaste contra la reelección de Oscar Leggs, o le intentaste recordar a Víctor Castro en el 2024, que existía un ala dura de Morena que exigía atención y espacios, haciendo formula con la entonces regidora, Lucía Sánchez.
O más recientemente cuando recordaste los inicios del movimiento, expresando que todo era mejor cuando las decisiones del partido se tomaban por consenso de asambleas y no las cúpulas, en resumen que el movimiento había perdido rumbo.
A los pocos días, “te cortaron la cabeza”, te corrieron de gobierno. Escribí sobre ello y te dije quien te había sacrificado.
Llegaron al grado de humillarte al no dejarte despachar ni una semana en el puesto que habías logrado en la SEP.
Aún así políticamente seguiste y sigues apoyando al mismo grupo, el que “te cortó la cabeza”.
Hoy asumes como positivo la suma de Ernesto Ibarra a Morena.
En la percepción, haces parecer que tu mismo lo invitaste.
Hoy te tomaste la foto, donde orgulloso “El Doc” sonríe con chaleco guinda y logo de Morena.
Para Milena, puede que la suma de Ibarra pueda significar la suma de un personaje opositor a su proyecto político. Ya se sabrá si Ibarra le trae 45 mil, 26 mil o 6 mil votos, según han sido sus resultados en las últimas 3 elecciones.
Para ti, en la percepción la historia es diferente. Ibarra es tu antítesis.
Tu habías sido la imagen de la congruencia ideológica.
Ibarra va por su quinto o sexto partido.
Hoy decidiste ser un político, nada más.

