CDMX.-Durante el LXV Congreso Internacional de la Sociedad Mexicana de Nutrición y Endocrinología (SMNE), especialistas en medicina interna y endocrinología lanzaron un llamado contundente: es urgente cambiar la forma en que se diagnostica y trata la diabetes tipo dos en México, apostando por intervenciones más tempranas, integrales y preventivas, antes de que la enfermedad cause daños irreversibles.
Uno de los principales problemas, coincidieron, es el diagnóstico tardío. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición dos mil veintitrés, tres de cada diez personas con diabetes no saben que la padecen, lo que impide una atención oportuna de una enfermedad que afecta a casi uno de cada cinco adultos en el país, es decir, alrededor de catorce punto siete millones de personas. En este contexto, los médicos advirtieron que esperar a que aparezcan las complicaciones ya no puede seguir siendo la estrategia.
En el encuentro se subrayó que uno de los avances más relevantes en el tratamiento es el inicio temprano de terapias combinadas, las cuales no solo controlan los niveles de glucosa, sino que también protegen órganos clave como el corazón y los riñones. El endocrinólogo Rubén Silva Tinoco explicó que este tipo de abordajes puede retrasar hasta once años la necesidad de diálisis o un trasplante renal.
Los especialistas coincidieron en que el tratamiento de la diabetes ya no debe limitarse a “bajar el azúcar”, sino que debe enfocarse desde el diagnóstico en prevenir insuficiencia cardiaca, daño renal y otras complicaciones graves. En el sector público de la Ciudad de México, estimaron, cuatro de cada diez pacientes con diabetes presentan daño renal sin saberlo, lo que evidencia la necesidad de estudios específicos como la medición de albuminuria, capaz de detectar el problema antes de que sea irreversible.
Nuevos enfoques para una enfermedad crónica
Entre las alternativas terapéuticas más recientes se encuentran las combinaciones de medicamentos que incluyen inhibidores SGLT2, como la dapagliflozina, junto con otros fármacos que mejoran el control glucémico con bajo riesgo de hipoglucemia. Estudios clínicos citados durante el congreso indican que estos tratamientos pueden reducir hasta en diecisiete por ciento el riesgo de insuficiencia cardiaca o muerte cardiovascular.
Otro avance destacado es la simplificación de los esquemas terapéuticos, con la incorporación de dos medicamentos en una sola pastilla, lo que favorece la adherencia al tratamiento y mejora la calidad de vida de las personas que viven con diabetes.
Finalmente, los especialistas insistieron en la necesidad de un enfoque integral desde el primer día, que incluya evaluación cardiaca y renal, metas personalizadas, cambios en la alimentación, actividad física regular y seguimiento médico constante. El objetivo, subrayaron, ya no es solo controlar la glucosa, sino romper la cadena de complicaciones que puede derivar en infartos, derrames cerebrales, ceguera, amputaciones o diálisis.
Iniciar el tratamiento sin retrasos y mantener un control continuo, concluyeron, puede marcar la diferencia entre vivir con diabetes o vivir a pesar de ella.

