En pasada entrega de este ejercicio de opinión señalaba que las encuestas que se realizan y publican en torno a las preferencias ciudadanas sobre los aspirantes a la candidatura de Morena (4T) a la Gubernatura no les están sirviendo de nada a los tres principales contendientes Milena Quiroga, Christian Agúndez y Manuel Cota por sus resultados contradictorios entre si.
Unas encuestas dan como favorita a la alcaldesa paceña, otras al de Los Cabos y unas más al diputado federal.
Entonces ninguna se hace creíble, y si les están metiendo lana, es dinero tirado a la basura.
En esta entrega analizaremos otro caso que pone en entredicho la veracidad de lo que presentan públicamente las encuestas.
Las empresas Mitofsky y Demoscopia Digital realizan un ranking de los gobernadores mejor y peor evaluados del país.
Y en el caso del gobernador de Baja California Sur, ambas encuestas presentan resultados contrarios.
En su más reciente ejercicio de noviembre del 2025, Mitofsky señala que Víctor Castro tiene un índice de aprobación de su gobierno del 40.3%, lo que lo coloca en el lugar 30 del ranking de los 32 gobernadores del país.
Siendo superado para mal, únicamente por la gobernadora de Veracruz, Rocío Nhale en el lugar 31 con 39.4% de aprobación y el gobernador de Tabasco, Javier May en el sitio 32 y con el 39.3 de aprobación.
Es decir, Víctor Castro, de acuerdo a Mitofsky esta entre los gobernadores peor evaluados de México.
Sin embargo, para Demoscopia Digital en su medición, Víctor en noviembre se colocaba en el lugar número 12 en cuanto aprobación de su gobierno con un 59.6%, es decir 10 puntos de diferencia con la de Mitofsky.
Sus compañeros en el fondo de la tabla en la encuesta de Mitofsky, también cambian de posición en la de demoscopia: Rocio Nahle aparece en el sitio 15 y Javier May en el 30.
Pero para el más reciente ejercicio de Demoscopia de diciembre, en un solo mes Víctor Castro ya se encontraba en el top 5 de los gobernadores mejor evaluados del país.
La nueva gráfica lo coloca en el lugar número 5, con un 66.1 % de aprobación. Es decir, saltó 7 sitios y mejoró la percepción de su gobierno 6.5%.
El problema para el Gobernador es que si dos encuestas, levantadas en el mismo periodo y sobre la misma población objetivo, arrojan resultados tan opuestos —una con 66% de aprobación que coloca al gobernador en el lugar 5 de 32, y otra con 40% que lo manda al lugar 30—, ambas pierden valor como medición confiable de la realidad.
No es que una “corrija” a la otra; es que se contradicen de tal manera que se neutralizan.
El contraste no admite una lectura intermedia razonable ni puede explicarse por margen de error, volatilidad de opinión o coyuntura inmediata.
Simplemente no pueden ser ciertas al mismo tiempo.
Encuestas tan contradictorias no informan; confunden.
Cuando una coloca al mismo gobernador entre los mejor evaluados del país y otra casi en el último lugar, ambas terminan por anularse entre sí.
Ya no inviertan en eso.

