La Paz, Baja California Sur.– El Partido Acción Nacional en Baja California Sur manifestó su rechazo a la propuesta de reforma electoral impulsada por Morena, al considerar que no fortalece la democracia, debilita al árbitro electoral y reduce la pluralidad política en el país.
El dirigente estatal del PAN, Rigo Mares, advirtió que la iniciativa representa un riesgo para la certeza del voto y abre la puerta a una concentración del poder, al tiempo que alertó sobre la posible injerencia de dinero ilegal en los procesos electorales.
“Nunca seremos cómplices de una regresión autoritaria”, sostuvo.
En conferencia de prensa, acompañado por la secretaria general del partido, Melissa Almeida, y el secretario de Acción Juvenil, Eugenio Zamora, Mares señaló que la reforma no puede analizarse de manera aislada, sino como parte de una secuencia de decisiones que —dijo— han buscado debilitar el Estado de derecho, incluyendo ataques a los órganos autónomos y a los contrapesos institucionales.
“El proyecto no es una reforma; es un intento por construir una democracia a modo, un traje a la medida para que el poder permanezca en las mismas manos, independientemente de lo que decida la ciudadanía”, afirmó.
El dirigente panista subrayó que uno de los puntos más preocupantes es el intento de debilitar al Instituto Nacional Electoral, Instituto Nacional Electoral, lo que pondría en duda la equidad de la contienda y la confianza en los resultados.
“Cuando un gobierno busca controlar al árbitro, no quiere contar votos; quiere controlar el resultado”, agregó.
Asimismo, advirtió que la iniciativa reduce la representación de las minorías y perfila un Congreso con una sola visión, lo que atenta contra la pluralidad democrática. También cuestionó la eliminación del financiamiento público a los partidos bajo el argumento del ahorro, al considerar que abre la puerta a recursos de origen ilícito y a intereses ajenos a la voluntad ciudadana.
Finalmente, el PAN reiteró que sí está a favor de una reforma electoral, pero construida desde la ciudadanía, que fortalezca al árbitro electoral y garantice la pluralidad política, y no una impuesta desde el poder.

