Luego de la nota que publiqué ayer sobre la iniciativa presentada por el diputado morenista, ex panista Venustiano “Tano” Pérez para modificar la Ley Electoral de Baja California Sur con el propósito de desaparecer las listas plurinominales y “armonizar” con la Reforma Electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum (que aún no se aprueba y probablemente no se apruebe), me llamó la atención un comentario de un simpatizante morenista:
“Todo lo que se legisle en el H. Congreso del Estado de BCS y sea para beneficio del pueblo sudcaliforniano, mi respaldo total”.
Más tarde vi un video de la votación sobre la reforma electoral en comisiones de la Cámara de Diputados, donde la diputada de Morena Katia Castillo Lozano, al emitir su voto a favor, expresó:
“A favor del pueblo de México”.
Es decir, en la narrativa oficialista, la reforma electoral se presenta como una iniciativa “en beneficio del pueblo”.
No entraré en el debate sobre una reforma que ha sido señalada por algunos expertos como autoritaria, mientras que sus defensores sostienen que fortalece la democracia y reduce costos.
Pero si de verdad se busca una reforma electoral en beneficio del pueblo, aquí van cuatro propuestas.
1.- PLURINOMINALES
Para conservar la pluralidad política que marca la Constitución, podrían eliminarse las listas plurinominales de las dirigencias de los partidos y que esos espacios sean para los segundos mejor votados en la elección.
Pero además, en beneficio del pueblo, que esos espacios sean exclusivos para partidos de oposición, de tal manera que el partido gobernante y sus aliados no puedan acceder a la representación proporcional y evitar así mayorías artificiales o “aplanadoras” legislativas.
De lo contrario, con el esquema propuesto, en muchos estados Morena podría perder una elección pero aun así obtener representación como segunda fuerza.
La pluralidad, entonces, sí sería realmente en beneficio del pueblo.
2.- CANDADOS ANTI TRAPECISTAS
Uno de los problemas actuales es que muchos gobernantes, apenas toman protesta, comienzan a preparar su siguiente campaña.
Esto provoca que distraigan su atención en la competencia política mientras los problemas sociales y de infraestructura se acumulan.
En beneficio del pueblo, una reforma electoral debería impedir que servidores públicos electos, particularmente alcaldes, participen en el proceso electoral inmediato siguiente a su toma de protesta.
Así se les obligaría a concentrarse en gobernar antes de volver a competir por otro cargo.
3.- ENCUESTAS FUERA DE TIEMPOS ELECTORALES
En los últimos años las encuestas se han convertido en el detonador de campañas anticipadas.
Apenas termina un proceso electoral y los nuevos gobernantes asumen el cargo, comienzan a publicarse mediciones sobre la siguiente elección, aunque legalmente falten años para iniciar el proceso.
Esto presiona a los políticos a posicionarse desde mucho antes de tiempo y termina alimentando campañas permanentes.
En beneficio del pueblo, una reforma electoral debería prohibir la publicación de encuestas políticas fuera de los tiempos electorales, permitiendo que se realicen para análisis interno, pero no para influir anticipadamente en la percepción pública.
4.- CANDADOS ANTI CHAPULINES
También es cada vez más común que diputados o regidores electos por partidos de oposición se declaren independientes o cambien de partido, generalmente para favorecer al grupo político en el poder.
Con ello se pierde la pluralidad política en congresos y cabildos.
En beneficio del pueblo, una reforma electoral podría establecer que los espacios plurinominales pertenezcan al partido que los obtuvo, de modo que si el legislador abandona su partido, el instituto político conserve la representación.
Ahí está.
Por si de verdad se quiere una reforma electoral que sirva al pueblo.
Porque el verdadero problema del sistema electoral mexicano no son los costos del INE ni las listas plurinominales.
El problema es que quienes gobiernan nunca dejan de hacer campaña.

