La Paz.-La Catedral de Nuestra Señora de La Paz fue escenario de la última misa de cuerpo presente en honor al obispo emérito Miguel Ángel Alba Díaz, quien falleció el pasado 2 de febrero a consecuencia de complicaciones de salud.
Tras permanecer durante dos días en velación en el Santuario, el féretro fue trasladado la tarde del miércoles hasta la Catedral, donde se realizaron las misas finales.
Se trató de un recorrido en el que miles de fieles acompañaron el cortejo fúnebre por calles de La Paz, entre oraciones, cantos y muestras de fe.
A su llegada, el cuerpo fue recibido por el obispo de la Diócesis de La Paz, Miguel Ángel Espinosa Garza, designado desde el 31 de enero luego de ejercer como obispo coadjutor desde noviembre de 2022
Espinosa Garza encabezó la ceremonia religiosa y destacó la vocación pastoral de su antecesor, subrayando su cercanía con la gente y su permanente disposición para escuchar y acompañar tanto en lo espiritual como en lo humano.
Durante la ceremonia, los asistentes expresaron su agradecimiento por el legado que deja Alba Díaz, a quien reconocieron como un guía que durante más de dos décadas, resaltando su capacidad de impulsar la fe comprometida con la justicia social, la solidaridad y el fortalecimiento del tejido comunitario en Baja California Sur.
La Conferencia del Episcopado Mexicano también se pronunció por el fallecimiento del obispo emérito, calificándolo como una pérdida significativa para la Iglesia tanto a nivel local como nacional, e invitó a los fieles a elevar oraciones por su eterno descanso.
Miguel Ángel Alba Díaz nació el 23 de enero de 1951 en Monterrey, Nuevo León, y asumió el ministerio episcopal en Baja California Sur en el año 2001.
Además de su labor pastoral en la entidad, fue responsable de la Dimensión de Justicia, Paz y Reconciliación dentro de la Conferencia del Episcopado Mexicano, una encomienda que marcó su compromiso social y eclesial.

