Desde que asumió la dirigencia nacional del PAN en noviembre de 2024, Jorge Romero se ha pronunciado contra la continuación de la alianza electoral con el PRI.
El 18 de octubre del 2025, lo reiteró en el llamado “relanzamiento del blanquiazul”.
Para esas fechas, a muchos panistas, incluidos de Baja California Sur, les hacía sentido el fortalecimiento del panismo en lo interno y competir solos o al menos sin el PRI en 2027 y con miras al 2030.
Pero hay que decirlo, por las condiciones políticas del país, más que pensar en un triunfo electoral, el PAN iba por su supervivencia para el 2027.
Sin embargo, el 29 de abril el panorama político del país se sacudió.
Estados Unidos solicitó la detención provisional con fines de extradición del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, por presuntos nexos con el crimen organizado.
A partir de ahí, otros gobernadores y políticos de la cúpula de Morena y aliados han sido señalados públicamente por presuntos vínculos con cárteles de la droga, del huachicol o el huachicol fiscal.
Morena, convertido en partido hegemónico en 2024, enfrenta uno de sus momentos de mayor vulnerabilidad desde que llegó al poder en 2018.
Eso modifica el escenario que hasta hace unos meses parecía condenar a la oposición a competir más por sobrevivir que por ganar.
Por primera vez desde 2018 a los partidos de oposición se les abre una posibilidad real de competencia.
Más aún si en lo que resta para la elección 2027, Estados Unidos solicita otra orden de extradición contra otro gobernador o alta figura de la 4T.
Entonces al interior del PAN y el PRI han comenzado a surgir voces por retomar la alianza electoral para 2027.
Alito Moreno, dirigente del PRI lo ha expresado públicamente en varias ocasiones, pero Jorge Romero se ha mantenido firme en su postura contra una alianza nacional con el PRI.
Sin embargo en los estados donde habrá elecciones para gobernador la historia es distinta, cuadros panistas y priistas que podrían encabezar candidaturas, se han expresado por construir la alianza opositora desde una figura electoral local: la candidatura común.
Es decir, que en las elecciones federales PAN y PRI fueran por separado, pero en los estados se vayan juntos por gubernatura y alcaldía.
La candidatura común permitiría que partidos distintos respalden una misma candidatura local, sin que ello necesariamente implique reconstruir una alianza electoral nacional entre PAN y PRI.
En el mapa nacional han comenzado esta operación Adrián de la Garza (PRI) en Nuevo León; Mario Zamora (PRI) en Sinaloa; Marco Bonilla (PAN) en Chihuahua, Antonio Astaziarán (PAN) en Sonora; Enrique Galindo (PAN) en San Luis Potosí.
En el caso de Baja California Sur, el virtual candidato panista, Francisco Pelayo, aunque respeta la opinión de su dirigente nacional, es pro-aliancista.
En la elección de 2021 fue candidato de la alianza PAN-PRI-PRD-PRS-PH y logró el segundo lugar con 109 mil 134 votos frente a los 125 mil 736 obtenidos por Víctor Castro Cosío; una diferencia de 16 mil 602 sufragios, compitiendo contra el candidato del régimen en el punto más alto del poder del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Para 2027 con el panorama que enfrenta hoy Morena en el ámbito nacional, pero además con la posible ruptura de la 4T al definirse la candidatura a gobernador o “coordinador de la defensa de la transformación”, Pancho Pelayo podría tener una mayor y mejor oportunidad de triunfo que en 2021.
Y ya se empezó la operación aliancista desde lo local, con su coordinador general, Arturo de la Rosa, quien además mantiene relaciones y contactos con la cúpula panista, muchos de ellos ex compañeros de legislatura cuando fue diputado federal.
Por el lado del PRI, en el mismo ánimo de construcción de alianza se encuentra Fabrizio del Castillo, diputado local y ex dirigente estatal del tricolor, pero quien en los hechos tiene el cable directo con la dirigencia nacional y la instrucción de la operación política para 2027.
Ayer en una rueda de prensa en la sede estatal del PAN se cuestionó a Juan Carlos Martínez Terrazas, secretario de Fortalecimiento Interno del Comité Ejecutivo Nacional sobre una posible candidatura común con el PRI en Baja California Sur.
De entrada no le “hizo el fuchi”, como se pensaría al traer la voz de Jorge Romero a BCS.
Tan sólo se limitó a decir:
“Tenemos los canales abiertos… “ya habrá su tiempo”.



