La alcaldesa de La Paz, Milena Quiroga Romero, informó que la temporada de avistamiento de tiburón ballena 2025-2026 en La Paz concluyó con el registro de 56 ejemplares identificados y un total de 950 avistamientos, destacando que 11 aún permanecen en aguas de la bahía paceña.
De acuerdo con información proporcionada por la organización Whale Shark México, durante el periodo comprendido entre el 1 de octubre de 2025 y el 30 de abril de 2026 también se documentaron 20 nuevos registros de ejemplares juveniles, cifra positiva para la presencia de la especie en La Paz.
La alcaldesa señaló que el tiburón ballena se ha convertido en uno de los principales símbolos ambientales y turísticos del destino, ya que cada año atrae a visitantes nacionales y extranjeros interesados en el turismo de naturaleza y en actividades de bajo impacto ambiental.
Recordó que La Paz alberga una de las zonas de agregación de tiburón ballena más importantes del país, temporada oficial de observación en la bahía generalmente inicia en octubre y concluye en abril o mayo, dependiendo de las condiciones ambientales y de la presencia de ejemplares, bajo regulación de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y la Norma Oficial Mexicana para la protección de la especie.
La Dirección de Turismo de La Paz recalcó que las actividades turísticas relacionadas con el tiburón ballena operan bajo estrictos lineamientos ambientales, entre ellos límites de embarcaciones, horarios específicos, distancias mínimas y restricciones para el contacto físico con los animales, con el objetivo de reducir el impacto humano sobre esta especie considerada vulnerable por organismos internacionales.
Quiroga Romero afirmó que el gobierno municipal mantendrá la coordinación con autoridades federales, operadores turísticos y organizaciones especializadas para fortalecer las medidas de conservación y garantizar que el aprovechamiento turístico continúe desarrollándose de manera sustentable.
Para finalizar resaltó que la protección del tiburón ballena no solo representa un compromiso ambiental, sino también una actividad clave para la economía turística de La Paz, donde cada temporada genera derrama económica para prestadores de servicios náuticos, hoteles, restaurantes y comercios locales.

