Cuando en 2024 el Grupo Los Cabos regresó a la presidencia municipal de Los Cabos, en la figura de Christian Agúndez presumí que para 2027, con el PT tenían una amplía posibilidad de también regresar a la Gubernatura.
En mi lógica, desde el municipio con el mayor padrón electoral del estado, los recursos económicos que da el también municipio “más rico” del estado; un grupo político que sabe trabajar a ras de tierra y operar el llamado día “D”; y con un Morena en manos de Víctor Castro, que no había creado cuadros importantes en Los Cabos, estaban los ingredientes para que el PT tuviera su primera gubernatura.
Presumía también, que, ante ese crecimiento político que podría tener el PT en el estado, su dirigente nacional Alberto Anaya podría pelear en la mesa de negociaciones con números que el PT podría encabezar la alianza de las izquierdas en Baja California Sur y que incluso Morena podría ceder, al preferir negociar otros estados con mayor volumen de electores para conservar mayoría de espacios en la Cámara de Diputados.
Por eso, en entregas anteriores de este espacio de opinión compartí que en el único diálogo que he tenido con Christian desde que es alcalde, le insistí que su camino a la gubernatura debía ser desde el PT.
Y es que, para esos momentos, parecía que Christian no tenía mucho interés por el PT.
Salvo las ocasiones cuando visitaba el estado el líder nacional Alberto Anaya, Christian casi no participaba de los eventos del PT en el estado, que regularmente eran encabezados por Mercedes Maciel, Luis Armando Díaz, Gaby Montoya o hasta Tony Agúndez o el propio Narciso Agúndez.
Christian parecía estar más interesado en Morena.
Meses antes había activado al morenista Carlos Castro, el ex operador político de Víctor Castro, que ahora estaba en su gabinete y “había mandado” a la delegada de Cabo San Lucas, Karina de la O del PT a Morena, quienes comenzaron a operar afiliaciones y sumas a Morena en nombre del propio Christian.
No fue hasta la última visita de la presidenta, donde se le negó hasta la foto con Claudia Sheibaum, casi un año y medio después del inicio de su gobierno, que Christian viró hacia el PT.
Fue nombrado coordinador estatal de afiliación del partido y en el evento hasta hizo “fuchi” a los morenistas al señalar que en la ausencia de estos, los petistas “podrían hablar mejor”.
A partir de ahí, Christian ha asumido el liderazgo del PT que no había tomado desde que inició su gobierno.
Entonces esta semana, Mercedes Maciel desde las redes oficiales del PT en Baja California Sur publicó un video para festinar que gracias al liderazgo de Christian el PT había logrado el 60% de su meta de 32 mil afiliados, es decir a razón de 19 mil 200 afiliados.
Sin embargo, me metí a los registros públicos del INE de 2026, donde el PT sólo reporta 7 mil 569 militantes del PT en Baja California Sur.
Es decir, que 11 mil afiliados de los 19 mil 200 que reporta Maciel, aún no se reflejan en los datos oficiales del INE.
Y me encontré con otro dato: en 2023 el PT en Baja California Sur, contaba con 9 mil 492 militantes registrados, por lo que para 2026 que reporta 7 mil 596, el PT perdió a razón de mil 923 afiliados.
Y entonces, ahora que se está en la recta final de la definición de los coordinadores de la defensa de la transformación, donde el PT ha mostrado inconformidad por la mayoría de las designaciones donde no habrían logrado una sola coordinación estatal; el PT nacional con Baja California Sur, en vez de tener el bastión petista que pudiera haber tenido al ganar el municipio más importante del estado, tiene un problema.
No sólo, su carta para la coordinación no habría pasado los primeros filtros por temas de su imagen pública y calificación de su gobierno.
Al PT, tampoco le dan los números para pelear con fuerza la coordinación a Morena en Baja California Sur.
Se empezó tarde.

