Ciudad de México.- El tren suburbano que conecta la Ciudad de México con el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) inició operaciones oficialmente, aunque su primer día completo estuvo marcado por retrasos, largas filas y quejas de usuarios.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo encabezó el banderazo de salida del llamado Tren Felipe Ángeles, acompañada por integrantes del gobierno federal y representantes de las Fuerzas Armadas, en una ceremonia realizada en la terminal ferroviaria AIFA-Clara Krause.
La nueva conexión ferroviaria enlaza el centro de la capital del país con la terminal aérea ubicada en Zumpango, Estado de México, a través de un trayecto de aproximadamente 40 kilómetros.
De acuerdo con el gobierno federal, el recorrido inicialmente tendrá una duración cercana a los 50 minutos, aunque se prevé reducirlo hasta 43 minutos cuando el sistema opere plenamente.
Durante el acto inaugural, Sheinbaum aseguró que el proyecto forma parte de la estrategia de la llamada Cuarta Transformación para recuperar el transporte ferroviario de pasajeros en México.
“El día de hoy podemos decir, como dicen las fuerzas armadas: ‘misión cumplida’. Cumplimos con el pueblo de México”, expresó la mandataria federal.
Asimismo, destacó que recientemente el gobierno federal adquirió la mayoría de las acciones del Tren Suburbano, que desde 2008 opera entre Buenavista y Cuautitlán, y que ahora amplió su ruta hasta el AIFA.
Sin embargo, el primer día completo de operaciones estuvo acompañado de reportes de usuarios por retrasos y saturación en estaciones.
Pasajeros señalaron tiempos de espera de hasta 40 minutos entre salidas, muy por encima de la frecuencia anunciada inicialmente por las autoridades.
Además, algunos usuarios aseguraron que el tiempo real de traslado se acercó más a una hora que a los 50 minutos prometidos oficialmente.
Entre las principales inconformidades también se reportaron fallas en pantallas informativas, problemas en máquinas de recarga y limitaciones en los métodos de pago disponibles en estaciones.
Versiones oficiales atribuyeron las demoras a procesos técnicos aún pendientes y a la necesidad de compartir vías con otros servicios ferroviarios.
Pese a ello, algunos pasajeros reconocieron que el costo del servicio representa una alternativa más económica y práctica frente a los largos tiempos de traslado por carretera hacia el aeropuerto.

