Dentro de las actividades que se realizaron por el Día Internacional de las Mujeres que se conmemoró el 8 de marzo, la colectiva feminista “Hermanas Sanluqueñas” exhibió el testimonio de una mujer en el “Tendedero Virtual” en el que señala a un hombre de sostener relaciones con jóvenes menores de edad mientras desempeñaba funciones como sacerdote en una iglesia de Cabo San Lucas.
Ante la improcedencia de algunos casos por impedimentos legales o falta de confianza de las víctimas, el “Tendedero Virtual” donde se exponen agresores, ha servido como una herramienta para evidenciar abusos, violaciones, y/o agresiones que quedan en impunidad. En este caso, una jóven narró cómo un sacerdote identificado como “Ricky”, se habría aprovechado de jóvenes y sus familias con su título religioso para acercarse y sostener encuentros de índole sexual.
La víctima explicó que una ocasión en la que estaba en una reunión, el hombre se acercó a besarla y aunque en un principio se rehusó, ahí se inició una cuestión amorosa. Posteriormente, la mujer señaló que en pláticas con jóvenes que asistían al mismo grupo, más de tres confesaron haber tenido una situación similar con el sacerdote.
“Con él iniciamos a beber, tuvimos encuentros no totales pero sí orales y sé que por lo menos con una más, además de mí. Yo guardé silencio mucho tiempo porque sabía que mis padres no me creerían y así fue, me dijeron que era muy agradable y me confundí. Empecé a ir con una psicóloga y ella me hizo ver lo mal que estuvo de nuestra parte (…) y también me dijo que que el estaba peor porque nos ganaba muchos años, experiencia, conocimiento, que supo manejarnos y como manipular a nuestros padres”.
En el testimonio que fue compartido en la página de la colectiva, la joven destacó que el sacerdote presuntamente habría tenido que huir de Cabo San Lucas por amenazas derivadas de los encuentros sexuales y actualmente está ejerciendo su profesión de sacerdote al norte del Estado, en Vizcaíno.
“Hago esta denuncia porque deseo impedir que siga tras su buena apariencia y gran sonrisa envolviendo a familias, para que dejen en sus manos a más y más jóvenes, para que empiecen a beber a escondidas”.
Este no fue el único caso que resonó en las redes sociales producto de las denuncias anónimas de decenas de mujeres, este año se han expuesto albañiles, chefs, bartenders, taxistas, maestros, trabajadores del gobierno municipal, y vendedores de artículos.