Culiacán, Sinaloa.– El sacerdote Clemente Morales Topete, de 67 años de edad, fue víctima de secuestro y tortura durante tres días en Culiacán, donde sus captores lo golpearon, le provocaron quemaduras graves en distintas partes del cuerpo y lo amenazaron de muerte reiteradamente.
La Diócesis de Culiacán confirmó este domingo 1 de noviembre que el párroco de la iglesia Cristo Resucitado fue privado de la libertad el pasado 24 de octubre por un grupo de sujetos desconocidos, quienes lo trasladaron a un lugar no identificado y lo mantuvieron cautivo hasta el martes 27.
Durante su cautiverio, los delincuentes le exigían información que, de acuerdo con la Iglesia católica, el sacerdote desconocía y no podía proporcionar, por lo que fue sometido a golpes, quemaduras y constantes amenazas de muerte.
El religioso había sido reportado como desaparecido después de acudir a una consulta médica en el fraccionamiento Montebello, al sur de Culiacán. Tenía previsto regresar a su parroquia para oficiar una misa, pero nunca llegó.
Tres días después, el martes 27 de octubre, Clemente Morales regresó por sus propios medios a la parroquia Cristo Resucitado, ubicada en la colonia La Campiña, conduciendo su camioneta.
Aunque inicialmente las autoridades informaron que había sido localizado sano y salvo, la Diócesis reveló que el sacerdote presentaba múltiples golpes y quemaduras graves, por lo que tuvo que recibir atención médica especializada.
Actualmente permanece bajo observación médica y presenta una evolución favorable, aunque su recuperación requerirá tiempo debido a las lesiones físicas y las afectaciones psicológicas y emocionales que sufrió.
La Fiscalía General del Estado de Sinaloa mantiene abierta una investigación por privación ilegal de la libertad y otros delitos que pudieran configurarse. Hasta el momento no se ha informado sobre personas detenidas por estos hechos.
En un pronunciamiento, el obispo de Culiacán, Jesús José Herrera Quiñónez, condenó la agresión y cuestionó los resultados de las estrategias de seguridad implementadas en Sinaloa, al señalar que no han sido suficientes para devolver la tranquilidad a la población.
El representante de la Iglesia católica exigió a las autoridades esclarecer el secuestro, identificar a los responsables y llevarlos ante la justicia, al tiempo que hizo un llamado a detener la violencia que afecta a las familias sinaloenses.



