Los Cabos, Baja California Sur.- Las lluvias torrenciales registradas esta semana en Cabo San Lucas volvieron a poner bajo la lupa las condiciones en las que se construyen las 704 viviendas del programa federal Vivienda para el Bienestar, ubicadas en la zona de Brisas del Pacífico, donde desde el año pasado autoridades municipales reconocieron la existencia de escurrimientos naturales que requerían obras de mitigación.
Luego de las precipitaciones, vecinos compartieron con HOY BCS una serie de fotografías de los edificios para expresar su preocupación por las condiciones actuales del desarrollo, que se encuentra en su etapa final de construcción.
En las imágenes entregadas a HOY BCS se observan edificios de cuatro niveles en distintas etapas de terminación; algunos de ellos presentan ya prácticamente concluidos sus acabados exteriores. Sin embargo, alrededor de las construcciones permanece el terreno natural expuesto, con desniveles, excavaciones y surcos próximos a los edificios que evidencian el paso o concentración de agua sobre el suelo.
En las fotografías tampoco se observan terminadas banquetas perimetrales, pavimentos, cunetas, rejillas, canales o infraestructura claramente destinada a captar y conducir los escurrimientos. En algunos puntos, las irregularidades y excavaciones del terreno se encuentran a escasa distancia del desplante de los edificios, condición que generó preocupación entre los vecinos después de las lluvias torrenciales registradas esta semana.
Los denunciantes, cuya identidad se reserva por su seguridad, manifestaron preocupación ante la posibilidad de que el comportamiento del terreno durante lluvias intensas pudiera generar condiciones similares a las registradas en otros desarrollos habitacionales de Cabo San Lucas.
En particular, recordaron el caso del fraccionamiento Chulavista, donde durante las lluvias provocadas por la tormenta tropical Lidia en 2017 se registró el colapso de uno de los edificios, un antecedente que permanece en la memoria de habitantes de la ciudad.
Especialistas consultados por HOY BCS señalaron que precisamente durante la etapa final de una obra resulta fundamental resolver el manejo de las aguas pluviales. Advirtieron que dejar suelo expuesto y sin conducción adecuada durante lluvias intensas puede favorecer procesos de erosión, arrastre de material y formación de oquedades.
En construcciones apoyadas sobre losas de cimentación, explicaron, la falta de un adecuado manejo pluvial puede provocar pérdida de material fino, formación de oquedades, asentamientos diferenciales y agrietamientos que eventualmente comprometan la estabilidad y durabilidad del inmueble.
Los especialistas señalaron además que el manejo de las aguas pluviales debe formar parte integral de este tipo de proyectos y apuntaron a lo establecido en el artículo 136, fracción II, del Reglamento de Construcciones para el Estado de Baja California Sur.
La disposición establece que las aguas pluviales deberán escurrir hacia el interior de los predios y que, cuando las construcciones excedan los seis metros de altura, deberán captarse mediante canales y tuberías de capacidad adecuada. Asimismo, establece que deberán conducirse mediante conductos hacia el arroyo de la vía pública o la red oficial de drenaje pluvial y que no podrán descargarse en las tuberías del drenaje sanitario.
No obstante, los especialistas aclararon que las fotografías no permiten determinar que exista un daño en las cimentaciones ni establecer por sí mismas un riesgo estructural, pero consideraron necesario verificar que antes de la entrega de las viviendas se encuentren concluidas las obras pluviales y de protección del terreno previstas para el desarrollo.
También recomendaron que durante el proceso constructivo existan protecciones temporales y que, antes de concluir los rellenos y acabados exteriores, se construyan las pendientes, cunetas, rejillas, colectores y descargas seguras necesarias, sustentadas en estudios topográficos, hidráulicos y geotécnicos.
La preocupación por el manejo de los escurrimientos en este proyecto no es nueva. En septiembre de 2025, la periodista Grace Gámez documentó para HOY BCS que las Viviendas para el Bienestar se construían precisamente en una zona donde las lluvias habían evidenciado escurrimientos de agua.
En aquel momento, el director general de Desarrollo Urbano de Los Cabos, Roberto Flores, confirmó que antes del inicio de la construcción se había solicitado un visto bueno a la Comisión Nacional del Agua y que no se encontraron escurrimientos de jurisdicción federal.
Sin embargo, el funcionario reconoció la existencia de escurrimientos locales que nacen aguas arriba y cuya agua debía ser canalizada, aunque sostuvo que los edificios no se encontraban en riesgo.
“No estoy diciendo que no se requieran hacer obras de mitigación”, señaló entonces, al reconocer que dentro del propio desarrollo existía un escurrimiento al que debía darse tratamiento.
El desarrollo se construye sobre una superficie de 50 mil 281 metros cuadrados y contempla 44 edificios de cuatro niveles, con una primera etapa de 704 viviendas.
El antecedente cobra relevancia ahora porque, prácticamente un año después de aquellas declaraciones y tras las lluvias torrenciales de esta semana, las fotografías proporcionadas a HOY BCS muestran los edificios con un avance considerable, pero sin que sean visibles como terminadas las obras exteriores destinadas a conducir los escurrimientos reconocidos desde 2025.
Un caso similar encendió las alertas apenas en julio en Veracruz, donde fuertes lluvias provocaron un socavón de aproximadamente 50 metros de longitud en Bosques de Río Medio, zona donde también se desarrolla el programa federal Vivienda para el Bienestar.
Las precipitaciones dañaron banquetas, vialidades, registros de agua y muretes destinados a medidores eléctricos. Posteriormente, el Infonavit precisó que el área directamente afectada todavía se encontraba en construcción y no correspondía a las primeras viviendas que ya habían sido entregadas.
El caso de Veracruz y las condiciones observadas esta semana en Cabo San Lucas colocan nuevamente sobre la mesa la importancia de que, antes de la entrega y ocupación de las Viviendas para el Bienestar, se garantice no solamente la conclusión de los edificios, sino también de las obras de conducción pluvial, protección contra la erosión y mitigación de los escurrimientos que desde 2025 se sabía que existen en el predio.

