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EL HURACÁN POLÍTICO EN EL DÍA DE CHRISTIAN… Y LOS DOS ANAYAS

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En medio del huracán político que vivía la 4T por el “Rochamoyazo 2.0”, este sábado en Baja California Sur se desarrollaba una reunión de la primera circunscripción electoral del PT, con la presencia de los principales cuadros petistas y algunos aspirantes a las gubernaturas de Nayarit, Jalisco, Sinaloa, Sonora, Chihuahua, Durango, Baja California y Baja California Sur.

La presencia del líder nacional petista, Alberto Anaya revestía de relevancia política más que por el evento en sí, porque era el único de los tres partidos de la alianza gobernante Morena-PT-Partido Verde que no se había pronunciado en el caso del regreso de Rubén Rocha Moya al gobierno de Sinaloa y que durante todo el viernes generó “un sisma” -palabras de Ricardo Monreal- en la 4T al interpretarse como un enfrentamiento entre los dos bandos de movimiento actualmente, los “duros” o amlistas y los claudistas.

Para añadir un ingrediente local al “huracán político” que se vivía, en el día que Christian Agúndez recibiría el espaldarazo de su partido en su aspiración dentro del proceso interno de la 4T por la coordinación estatal de la defensa de la transformación, desde el gobierno de Víctor Castro, a través de la Procuraduría General del Estado se informó de la identificación de los restos localizados a mediados de julio en una fosa clandestina en San José del Cabo, confirmando que se trataba del ex oficial mayor del gobierno de Christian; Carlos Alberto Beltrán.

El hecho de que la confirmación del asesinato y entierro clandestino del ex funcionario municipal se diera justo ese día se interpretó como una jugada política contra el alcalde de Los Cabos con licencia.

El evento petista se desarrolló en el hotel Royal Solaris de San José del Cabo y estaba citado para las 9:00 de la mañana, pero se retrasó por que no había llegado Anaya.

Tras su llegada al hotel, Anaya no se incorporó de inmediato al evento y habría citado a una reunión privada con la plana mayor del petismo y el grupo Los Cabos.

Para el medio día Alberto Anaya salió al salón de conferencias y lanzó un discurso que se leyó como confrontación.
– Arrancó diciendo que “pese a quien le pese” Christian Agúndez sería el próximo gobernador de Baja California Sur.
– Acusó de “malquerientes” desde la Ciudad de México han hecho campaña negra contra el propio alcalde cabeño.
– Y que, aunque la coalición de las izquierdas estaba firme, “no se permitirían imposiciones en Baja California Sur”.

La contundencia del discurso generó cuestionamientos.
¿Para quién era dirigido?.
Sobre todo lo de la “imposición”. ¿Para un débil políticamente Víctor Castro?; ¿O para la propia presidenta Claudia Sheibaum que ha mostrado mayores simpatías por la aspirante morenista Milena Quiroga?.

Pero lo que no dijo también tuvo señales políticas.

En ese primer evento de relevancia nacional por reunir a la cúpula petista de 8 estados de la república, Alberto Anaya no se pronunció en apoyo de la presidenta Claudia Sheinbaum por el tema Rocha Moya, a pesar que desde esa mañana, la primer mandataria ya había mandado un contundente mensaje por el tema.

Entonces; ¿Baja California Sur estaba siendo testigo del rompimiento del PT con la presidenta?.

Para la jornada petista en el día de Christian Agúndez también se tenía previsto un mitin popular al estilo Grupo Los Cabos en la plaza Mijares de San José del Cabo, a las 6 de la tarde.

Sin embargo, se presumía que Alberto Anaya ya no estuviera presente, después de todo había sido más que contundente su apoyo a Chirstian y que “no se permitiría una imposición”, por lo que incluso se llegó a especular que de darse esa “imposición”, el PT iría solo en la contienda con Christian como candidato.
Pero Anaya si apareció en el acto.

Después de los discursos de los petistas y uno que otro integrante del Grupo Los Cabos con playera morenista y del mensaje del propio Christian, Anaya Volvió a tomar el micrófono.

Se esperaba un discurso en el mismo sentido combativo y contundente que el que apenas unas 6 horas antes había pronunciado en el salón del Royal Solaris.

Si lo había hecho en un acto político de trascendencia nacional ante los operadores de su partido en una región del país, donde “daba línea”; cuantimás en un evento de plaza popular donde el discurso busca exaltar los ánimos.

Pero no.
Salió otro Anaya.
Esta vez sí arrancó con un mensaje de apoyo a la presidenta Claudia Sheinbaum y siguió con un saludo y agradecimiento a Víctor Castro “por su apoyo al gobierno de Christian”.
Ya no hubo mensaje contra la “imposición”, ni contra los “malquerientes” de la guerra sucia desde la CDMX y menos un “pésele a quien le pese”.

El discurso entonces fue de manual, espaldarazo a Christian Agúndez, el más chingón, el más cercano a la gente, el que va arriba en las encuestas, etc…

Entonces vinieron más dudas.
¿Qué pasó en esas 6 horas?.
¿Hubo llamada de atención por el discurso incendiario contra la imposición?
¿O Alberto Anaya usó el discurso en Baja California Sur para encarecer la negociación nacional del PT y logrando su cometido, cambio el tono?.

Ya para el domingo, desde el malecón de La Paz el propio Christian trató de explicar que en el inter había habido una llamada entre Anaya y Víctor Castro donde se habían pronunciado por la unidad.
Pero es difícil que un líder nacional de un partido cambie su discurso por la llamada con un gobernador y más uno débil políticamente como Víctor.

Y entonces ante el cambio radical del discurso de “los dos Anayas” queda otra pregunta:
Christian Agúndez, ¿será gobernador pese a quien le pese?… ¿o ya no?.

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