Ciudad de México.– El Mundial 2026 no solo dejará derrama económica y turismo. También podría convertirse en un dolor de cabeza para miles de bares, restaurantes, hoteles y pequeños negocios en México, ante restricciones comerciales impulsadas por FIFA que limitarían la transmisión de partidos sin autorización especial.
Aunque millones de mexicanos verán los encuentros desde casa con servicios de televisión de paga o plataformas digitales, negocios que proyecten partidos para clientes podrían enfrentar sanciones si utilizan señales domésticas sin contar con permisos de exhibición comercial.
La medida ha comenzado a generar inconformidad entre comerciantes, quienes advierten que el torneo representa una oportunidad económica importante para restaurantes, cantinas, barberías, gimnasios y hoteles que acostumbran atraer clientes durante eventos deportivos internacionales.
Sin embargo, el esquema de derechos comerciales del Mundial establece que un negocio no puede simplemente encender una televisión y transmitir partidos como si estuviera en casa, ya que la exhibición pública puede considerarse uso comercial del contenido.
La advertencia no se limita a las transmisiones. Comerciantes también podrían enfrentar restricciones para utilizar logotipos, imágenes oficiales, trofeos, tipografías, nombres protegidos o publicidad relacionada con el Mundial y FIFA sin autorización.
Incluso promociones, decoración temática o publicidad que haga parecer que un establecimiento tiene relación oficial con el torneo podrían derivar en señalamientos por uso indebido de marca o asociación comercial no autorizada.
El tema aplica en todo México, no solo en ciudades sede del Mundial. Es decir, restaurantes y bares en destinos turísticos como Los Cabos, Cancún, Vallarta o cualquier municipio del país podrían verse obligados a revisar si sus contratos de televisión incluyen derechos de transmisión comercial.
Entre empresarios del sector restaurantero y turístico comienza a crecer la molestia ante reglas que consideran excesivas, al señalar que mientras el Mundial se promueve como una fiesta global, pequeños negocios podrían quedar limitados para aprovechar comercialmente uno de los eventos más importantes del planeta.
Hasta el momento, FIFA mantiene un estricto control global sobre los derechos audiovisuales y comerciales del torneo, uno de los modelos de negocio más protegidos dentro del deporte internacional.



