La cifra oficial de personas fallecidas por los dos terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 que sacudieron el norte de Venezuela continúa en aumento. De acuerdo con el más reciente balance de las autoridades, 1,719 personas han perdido la vida y más de 5,000 resultaron lesionadas, mientras miles de familias permanecen damnificadas y las posibilidades de encontrar sobrevivientes disminuyen con el paso de las horas.
Las labores de búsqueda y rescate continúan principalmente en el estado de La Guaira, la zona más afectada por el desastre, donde equipos nacionales e internacionales trabajan entre edificios colapsados para localizar personas atrapadas. En los últimos días, rescatistas mexicanos lograron salvar con vida a un niño de 11 años que permaneció más de 72 horas bajo los escombros, uno de los pocos rescates exitosos registrados conforme avanza la emergencia.
Sin embargo, equipos internacionales de rescate denunciaron que sus labores se han visto obstaculizadas por revisiones constantes de permisos, controles militares y restricciones administrativas, situación que, aseguran, retrasa el ingreso a algunas de las zonas con mayores afectaciones y limita el tiempo disponible para localizar sobrevivientes. De acuerdo con los testimonios, las inspecciones y autorizaciones se han repetido en distintas ocasiones durante los operativos.
Mientras tanto, la emergencia evoluciona hacia una crisis humanitaria. Miles de viviendas quedaron destruidas, hospitales operan con limitaciones y persisten problemas en el suministro de agua potable, energía eléctrica y refugios para la población desplazada. Organismos internacionales mantienen el llamado para reforzar la ayuda humanitaria ante la magnitud del desastre.
A pesar del despliegue de cerca de tres mil rescatistas provenientes de distintos países, las autoridades reconocen que las probabilidades de encontrar personas con vida son cada vez menores, por lo que en varios puntos las labores han comenzado a centrarse en la recuperación de cuerpos. No obstante, familiares de desaparecidos continúan removiendo escombros con la esperanza de hallar a sus seres queridos.

