La Paz.- Cientos de personas y representantes de organizaciones civiles marcharon la tarde del sábado 25 de julio por el malecón de La Paz para manifestarse en contra del desarrollo inmobiliario proyectado en la zona de playa El Saltito.
La movilización concluyó en la explanada del kiosco del malecón, donde se expusieron los posibles impactos ambientales del proyecto y se recabaron firmas para solicitar a las autoridades federales que nieguen la autorización del cambio de uso de suelo en terrenos forestales.
De acuerdo con la información difundida por los organizadores, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) evalúa una solicitud que permitiría desmontar 109.622 hectáreas para construir lotes residenciales, un hotel y parte de un campo de golf.
Los colectivos señalaron que el polígono alberga alrededor de 110 mil plantas, entre ellas más de 31 mil 800 cactáceas y aproximadamente 17 mil 400 cardones, algunos con una antigüedad superior a los 200 años.
También advirtieron sobre la presencia de alrededor de 880 biznagas y dos especies de lagartijas catalogadas como amenazadas, según la información presentada en el estudio sometido al procedimiento ambiental.
Como parte de las medidas de compensación, el proyecto propone reforestar 30 hectáreas y acomodar ramas secas en otras cinco. Sin embargo, los manifestantes consideraron insuficientes estas acciones frente a la superficie que sería desmontada y cuestionaron la viabilidad de reubicar las cactáceas.
Durante la concentración, las personas asistentes firmaron una petición para que Semarnat niegue el cambio de uso de suelo forestal denominado “El Saltito Segunda Etapa”. Asimismo, solicitaron que el Consejo Estatal Forestal de Baja California Sur y el Comité Técnico de Cambio de Uso de Suelo emitan opiniones técnicas sobre el proyecto.
Los participantes también pidieron que el desarrollo sea evaluado de manera integral y no mediante procedimientos separados, al considerar que sus diferentes etapas forman parte de una misma intervención inmobiliaria.
La marcha se desarrolló de manera pacífica y convirtió la explanada del kiosco en un espacio de información, diálogo y organización ciudadana en defensa de las playas y los ecosistemas de Baja California Sur.
Las organizaciones sostuvieron que el crecimiento urbano y turístico no debe detenerse, pero sí sujetarse a criterios que permitan equilibrar el desarrollo económico con la protección del patrimonio natural de las generaciones presentes y futuras.

