Finalmente la semana pasada se llegó el tiempo de los registros de los aspirantes a la defensa de la transformación en Baja California Sur.
Y aunque los tres principales contendientes, Milena, Christian y Manuel traen bajo el brazo sus respectivas encuestas donde cada uno gana “hasta por dos dígitos”, en la percepción se ve una contienda pareja en cuanto a simparías logradas.
Sin embargo, para milena hay elementos que juegan a su favor.
Desde principios de marzo en la última visita de Claudia Sheinbaum a Baja California Sur en las mesas donde se habla de política, en donde no hay simpatizantes, beneficiarios o aspirantes a “un hueso”, la percepción es que Milena será la candidata de Morena a la Gubernatura.
Además de la simpatía de la presidenta y el visible alineamiento del aparato oficialista del Gobierno del Estado, el Gobierno Federal en Baja California Sur y se podría decir que de los gobiernos de Loreto y Comondú, también “juegan” a su favor algunas de las propias reglas del proceso e interno.
En primer lugar, el género, donde se perfila que la alianza oficialista Morena-PT-Partido Verde, postulará al menos 10 mujeres a las 17 gubernaturas, por lo que de ganar la encuesta Christian o Manuel como sus principales competidores; si se define candidatura mujer para Baja California Sur, quedarían fuera automáticamente, como pasó con Omar García Harfuch en el proceso 2024 de la CDMX.
Así también, aunque el criterio no haya sido planeado sólo por el caso Baja California Sur, se ha puesto el candado de que “la imagen positiva tiene más valor que la simple popularidad en las encuestas”; es decir que si Christian o Manuel ganan la encuesta, basta con que se diga que su imagen negativa es más alta por algún “prietito o prietote en el arroz”, para quedar también fuera.
Adicional a ello, se han sumado especialistas que participaron en campañas de la propia Claudia Sheiibaum en favor de Milena.
Así, de los tres principales contendientes quien debe tener la mayor seguridad de ser designada candidata, es ella.
Entonces no se entiende: ¿Por qué si Milena tiene todas esas estrellas alienadas, mantiene una “pelea de perros” con Christian y Manuel?
Como liderazgo político debería trabajar en la unidad interna del movimiento de la 4T y comenzar a tender los puentes con sus hoy rivales de proceso, pero eventuales aliados políticos.
Es lo mínimo que le tocaría para hacer más tersa su designación.
Ella podrá decir que ella no manda las campañas negras, pero bien podría pedir que se detengan en ánimo de la construcción de los acuerdos políticos.
Como también habría podido pedir a esos desinteresados ciudadanos que dejaran de colorar lonas en distintos puntos de La Paz; más aún aquellas que se colocan en calles deshechas por la desatención y falta de mantenimiento, lo que muchos ciudadanos sintieron como “una mentada de madre”.
En el evento del estadio Arturo C. Nahl, posterior a su solicitud de licencia donde restregó en la cara que la cargada oficialista está de su lado, además de innecesario, porque eso ya se sabía, políticamente podría haber usado el discurso con dos temas que abonarían a su causa:
1.- Marcar distancia con el reprobado gobierno de Víctor Castro.
2.- Mandar un mensaje de conciliación con Manuel y Christian.
Hizo lo contrario: ratificó su cercanía con Víctor Castro y a Manuel y Christian les espetó que “ya no se querían privilegios heredados”.
Y en el más reciente episodio, en una transmisión en vivo, Manuel señaló que de los otros 5 aspirantes, con Milena no tenía ningún diálogo, que nunca lo había buscado; y Milena desde una entrevista con un medio nacional, en lugar de responder con un llamado público al diálogo, lo llamó mentiroso.
Por su parte con Christian mantiene una permanente guerra de campañas negras, donde se han acusado de corruptos, de hacer uso político del agua, de tener pésimos gobiernos y que engañan al resto de los municipios presumiendo logros que sus gobernados no ven, de “colgarse” de las obras del Gobierno Federal, entre otras linduras.
Milena no está entendiendo su momento.
Es posible que ella ya no esté en el tiempo de disputar una candidatura, si no de construirla.
Sus actitudes y discursos la llevan a un escenario de confrontación interna.
Un líder busca integración, no confrontación.
Entre quienes hoy son sus aliados políticos podría encontrar en la campaña simulación.
O peor aún, un rival electoral y un desgajamiento de la 4t sudcaliforniana si uno de sus rivales internos se siente desplazado y sin espacios.
Con estrellas alineadas, el principal obstáculo para la candidatura de Milena, son sus propias estrategias políticas.
El problema es Milena.



