El Gobierno de Baja California Sur dejó en claro que no será la autoridad la encargada de retirar los materiales de construcción que fueron trasladados en helicóptero al segundo valle de la Reserva de la Biósfera Sierra La Laguna, luego de la polémica generada por las denuncias de rancheros y habitantes de la región serrana de Los Cabos.
A casi un mes de que pobladores exhibieran el movimiento de insumos hacia el área conocida como el segundo valle, presuntamente vinculada al predio “Nuestra Señora del Rosario”, propiedad de la asociación Hermandad en Armonía, el gobernador de Baja California Sur, Víctor Castro Cosío, aseguró que la administración estatal no intervendrá para bajar los materiales colocados en la zona.
El mandatario estatal sostuvo que, aunque existe una postura firme de rechazo a proyectos que representen un riesgo ambiental para la Sierra La Laguna, eso no implica que el Gobierno vaya a retirar pertenencias o estructuras instaladas por particulares.
“No le puedo bajar materiales a alguien, bajo la condición que sea. No vamos a dar permiso. Esto tengo años sosteniéndolo: mientras yo esté en el Gobierno del Estado no voy a autorizar ningún desarrollo inmobiliario, no sólo en Sierra La Laguna, en ningún lugar donde se ponga en riesgo el medio ambiente”.
Castro Cosío reiteró que tanto el Gobierno del Estado como los ayuntamientos de La Paz y Los Cabos mantienen una postura de negativa ante cualquier desarrollo que amenace el equilibrio ecológico de esta área natural protegida.
Sin embargo, las declaraciones del gobernador no frenaron la preocupación de habitantes de la zona serrana. La ranchera sudcaliforniana Elizabeth Álvarez, residente del cañón de San Dionisio, insistió en que la presencia de materiales y las obras denunciadas en predios como San Miguelito y El Romerillal representan un riesgo para el futuro de la Sierra.
La habitante señaló que detrás del proyecto impulsado por la Fundación Hermandad en Armonía, presentado como un supuesto Centro de Conservación y Reproducción de Especies, podría existir interés por controlar recursos naturales estratégicos, particularmente el agua.
“Como no han podido entrar con el tema de la minería, quieren entrar con este proyecto porque quieren llegar a la zona núcleo y apoderarse de la Sierra La Laguna, donde brota el agua para privatizarla”.
Álvarez también advirtió sobre la posibilidad de que, una vez instaladas las cabañas y otras estructuras en la zona, se abran las puertas a futuras exploraciones relacionadas con minerales presentes en la sierra, como oro y plata.

